Competencia 1: El sentido de aprender sobre ética.
1.1. Generalidades sobre ética.
1.1.1 La ética, su objeto de estudio y su sentido sociocultural.
Conceptos primordiales.
Real academia de la lengua:
Filosofía
Del lat. philosophĭa, y este del gr. φιλοσοφία philosophía.
1. f. Conjunto de saberes que busca establecer, de manera racional, los principios más generales que organizan y orientan el conocimiento de la realidad, así como el sentido del obrar humano.
2. f. Doctrina filosófica. La filosofía de Kant.
3. f. Conjunto de doctrinas que con el nombre de filosofía se aprenden en los institutos, colegios y seminarios.
4. f. Facultad dedicada en las universidades a la ampliación de los conocimientos de filosofía.
5. f. Fortaleza o serenidad de ánimo para soportar las vicisitudes de la vida.
6. f. Manera de pensar o de ver las cosas. Su filosofía era aquella de vivir y dejar vivir.
Ético, ca
Del lat. ethĭcus, y este del gr. ἠθικός ēthikós; la forma f., del lat. tardío ethĭca, y este del gr. ἠθική ēthikḗ.
1. adj. Perteneciente o relativo a la ética.
2. adj. Recto, conforme a la moral.
3. m. desus. Persona que estudia o enseña moral.
4. f. Conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida. Ética profesional, cívica, deportiva.
5. f. Parte de la filosofía que trata del bien y del fundamento de sus valores.
Moral.
Del lat. morālis.
1. adj. Perteneciente o relativo a las acciones de las personas, desde el punto de vista de su obrar en relación con el bien o el mal y en función de su vida individual y, sobre todo, colectiva.
2. adj. Conforme con las normas que una persona tiene del bien y del mal. No me parece moral.
3. adj. Basado en el entendimiento o la conciencia, y no en los sentidos. Prueba, certidumbre moral.
4. adj. Que concierne al fuero interno o al respeto humano, y no al orden jurídico. Aunque el pago no era exigible, tenía obligación moral de hacerlo.
5. f. Doctrina del obrar humano que pretende regular el comportamiento individual y colectivo en relación con el bien y el mal y los deberes que implican.
6. f. Conjunto de facultades del espíritu, por contraposición a físico.
7. f. Estado de ánimo, individual o colectivo. Tengo la moral por los suelos.
8. f. Ánimo para afrontar algo. Se necesita tener moral para aguantar tantas penalidades.
9. f. coloq. En actividades que implican confrontación o esfuerzo intenso, confianza en el éxito.
Definiciones según diversos autores:
Raíz etimológica:
La palabra "filosofía" procede del griego, estando compuesta de "filos" (amigo) y "sofia" (sabiduría): (amor a la sabiduría). La palabra, como tal, se compone de las raíces (philos-), que en griego significaba ‘amor’, ‘amigo de’ o ‘amante de’, y (-sophía), que podemos traducir como ‘sabiduría’ o ‘conocimiento’.
"La ética se relaciona con el estudio de la moral y de la acción humana. El concepto proviene del término griego ethikos, que significa “carácter”. Una sentencia ética es una declaración moral que elabora afirmaciones y define lo que es bueno, malo, obligatorio, permitido, etc. en lo referente a una acción o a una decisión."
"El término ética, etimológicamente, deriva de la palabra griega ethos, que significa "costumbre". El término Moral, etimológicamente, proviene de la palabra latina mores, que significa costumbres.
Definiciones:
"La Ética es práctica porque esta hecha para la vida diaria, es un saber para actuar, es aprender para la vida, es una reflexionar constante sobre la conducta humana y por lo tanto, de este diario pensar emite normas para la vida diaria, para guiar las decisiones libres del hombre, para regir la conducta humana y entonces es normativa, estudia lo que es normal. Aquí vale la pena aclarar que estudia lo normal de derecho, esto es, lo que debe ser, lo establecido como correcto de un modo racional aunque no suceda cotidianamente (actuar con franqueza, convicción, honradez, respeto, compromiso, etc.)."
"La definición de ética la muestra a ésta como una rama de la filosofía, es considerada una ciencia normativa ya que se ocupa de las normas de la conducta humana distinguiéndose así de las ciencias formales y empíricas. Las ciencias empíricas sociales, chocan en algunos puntos con los intereses de la ética debido a que ambas estudian la conducta social; las primeras procuran determinar la relación entre los principios éticos particulares y la conducta social."
"La ética es una rama de la filosofía que abarca el estudio de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir. La ética estudia qué es lo moral, cómo se justifica racionalmente un sistema moral, y cómo se ha de aplicar posteriormente a los distintos ámbitos de la vida personal y social. En la vida cotidiana constituye una reflexión sobre el hecho moral, busca las razones que justifican la utilización de un sistema moral u otro."
Immanuel Kant. La ética debe ser universal y, por tanto, vacía de contenido empírico, pues de la experiencia no se puede extraer conocimiento universal. Debe, además, ser a priori, es decir, anterior a la experiencia y autónoma, esto es, que la ley le viene dada desde dentro del propio individuo y no desde fuera. Los imperativos de esta ley deben ser categóricos y no hipotéticos que son del tipo "Si quieres A, haz B".
Tarea para el lunes 4 de octubre antes de las 3:00 p.m.
Elaborar una presentación sobre:
* El juicio moral y el juicio ético.
* Valores éticos fundamentales: verdad, responsabilidad justicia y libertad.
Máximo 8 diapositivas.
Vínculo para la clase en línea del día de hoy 4 de octubre:
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ITD Administración le está invitando a una reunión de Zoom programada.
Tema: Taller de Ética
Hora: 5 oct. 2021 05:00 p. m. Ciudad de México
Todos los días, hasta 21 nov. 2021, 05:00 p. m.
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1.1.2 El juicio moral y el juicio ético.
1.1.3 Valores éticos fundamentales: verdad, responsabilidad, justicia y libertad
Todo acto moral entraña la necesidad de elegir entre varios actos posibles. Esta elección ha de fundarse a su vez en una preferencia. Elegimos (a) por que los preferimos por sus consecuencias a (b) o (c). Podríamos decir también que (a) es preferido por que se nos presenta como un comportamiento más digno, más elevado moralmente o en pocas palabras más valioso. Y consecuentemente, descartamos (b) o (c), por que se nos presentan como actos menos valiosos, o con un valor moral negativo. 1
1 Adolfo Sánchez Vázquez, Ética, pág.65
La Verdad.
La verdad como valor representa confianza. Representa lo que no se puede negar racionalmente y también representa conformidad de lo que se dice con lo que se siente o piensa. La verdad es una conformidad de las cosas con el concepto mental que hacemos de ellas.
La concepción que el idealismo predica de la verdad no puede ser otra que aquella que corresponde a la lógica interna del pensamiento, de este modo la verdad estará ligada a las ideas claras y a la ausencia de confusión en el juicio. La verdad no corresponderá a una cualidad entitativa de la realidad material, sino a la lógica mental de la percepción un valor subjetivo. En este planteamiento idealista Hegel caracteriza a la verdad como la coherencia de pensamiento.
La verdad solo se concibe en función de la conformidad o conveniencia del ente con la mente. La verdad solo se realizaría cuando el concepto mental se identifica con la realidad que corresponde a cada ente. Es verdadero lo que radicalmente permanece invariable en el juicio, como lo estable, lo perenne, identificaría la verdad, lo pasajero, lo delegable correspondería a la apariencia.
Aristóteles aporta la llamada definición semántica de la verdad, como una propiedad de ciertos enunciados. San Agustín concibe en identificar la verdad con la esencia divina Dios es la única y perfecta verdad. Es verdadero lo que radicalmente permanece invariable en el juicio, de ahí que la verdad suprema se adecue a la permanente e inalterable voluntad divina, cuya manifestación es plenamente fidedigna a su esencia.
La verdad puede parecer algo demasiado teórico, pero se encuentra en la base de la existencia moral de cada ser humano. Para conseguir identificar este hecho práctico, se examina la verdad desde ocho perspectivas distintas:
1) El paso de la reflexión a la acción (conocerse uno mismo).
2) La virtud en un mundo corrompido (La practica de la virtud conlleva actos positivos. En contra de lo negativo corrompido).
3) Convertir las derrotas en victorias (La vida es un todo, debemos tomar juntos el bien y la enfermedad).
4) Convertir la herejía en santidad (Combina la integridad con la genialidad y ejercita la imaginación de la buena costumbre).
5) Libertad para vivir (Debes ser tu mismo y para ti mismo).
6) El punto de vista de la admiración (Buscar la verdad en lo inesperado, ser conciente de tus limitaciones y usar tu imaginación, tu instinto y tu experiencia).
7) Construir el mañana a partir del ayer y del hoy (No construyas tú futuro sobre la arena, sino sobre la sólida roca de los valores eternos).
8) Gris en lugar de blanco y negro (Busca momentos de serenidad y reflexión, aprende de la vida y la experiencia de los demás y decide cuales son los rasgos de carácter que necesitas para que tu vida sea satisfactoria en el trabajo y en el ocio). 1
1 Fernando Augusto García García, Fundamentos Éticos de la Seguridad Social, pág. 19
La Responsabilidad.
La responsabilidad (o la irresponsabilidad) es fácil de detectar en la vida diaria, especialmente en su faceta negativa: la vemos en el plomero que no hizo correctamente su trabajo, en el carpintero que no llegó a pintar las puertas en el día que se había comprometido, en el joven que tiene bajas calificaciones, en el arquitecto que no ha cumplido con el plan de construcción para un nuevo proyecto, y en casos más graves en un funcionario público que no ha hecho lo que prometió o que utiliza los recursos públicos para sus propios intereses.
Sin embargo plantearse qué es la responsabilidad no es algo tan sencillo. Un elemento indispensable dentro de la responsabilidad es el cumplir un deber. La responsabilidad es una obligación, ya sea moral o incluso legal de cumplir con lo que se ha comprometido.
La responsabilidad tiene un efecto directo en otro concepto fundamental: la confianza. Confiamos en aquellas personas que son responsables. Ponemos nuestra fe y lealtad en aquellos que de manera estable cumplen lo que han prometido.
La responsabilidad es un signo de madurez, pues el cumplir una obligación de cualquier tipo no es generalmente algo agradable, pues implica esfuerzo. En el caso del plomero, tiene que tomarse la molestia de hacer bien su trabajo. El carpintero tiene que dejar de hacer aquella ocupación o gusto para ir a la casa de alguien a terminar un encargo laboral. La responsabilidad puede parecer una carga, y el no cumplir con lo prometido origina consecuencias.
¿Por qué es un valor la responsabilidad? Porque gracias a ella, podemos convivir pacíficamente en sociedad, ya sea en el plano familiar, amistoso, profesional o personal.
Cuando alguien cae en la irresponsabilidad, fácilmente podemos dejar de confiar en la persona. En el plano personal, aquel marido que durante una convención decide pasarse un rato con una mujer que recién conoció y la esposa se entera, la confianza quedará deshecha, porque el esposo no tuvo la capacidad de cumplir su promesa de fidelidad. Y es que es fácil caer en la tentación del capricho y del bienestar inmediato. El esposo puede preferir el gozo inmediato de una conquista, y olvidarse de que a largo plazo, su matrimonio es más importante.
El origen de la irresponsabilidad se da en la falta de prioridades correctamente ordenadas. Por ejemplo, el carpintero no fue a pintar la puerta porque llegó su “compadre” y decidieron tomarse unas cervezas en lugar de ir a cumplir el compromiso de pintar una puerta. El carpintero tiene mal ordenadas sus prioridades, pues tomarse una cerveza es algo sin importancia que bien puede esperar, pero este hombre (y tal vez su familia), depende de su trabajo.
La responsabilidad debe ser algo estable. Todos podemos tolerar la irresponsabilidad de alguien ocasionalmente. Todos podemos caer fácilmente alguna vez en la irresponsabilidad. Empero, no todos toleraremos la irresponsabilidad de alguien durante mucho tiempo. La confianza en una persona en cualquier tipo de relación (laboral, familiar o amistosa) es fundamental, pues es una correspondencia de deberes. Es decir, yo cumplo porque la otra persona cumple.
El costo de la irresponsabilidad es muy alto. Para el carpintero significa perder el trabajo, para el marido que quiso pasarse un buen rato puede ser la separación definitiva de su esposa, para el gobernante que usó mal los recursos públicos puede ser la cárcel.
La responsabilidad es un valor, porque gracias a ella podemos convivir en sociedad de una manera pacífica y equitativa. La responsabilidad en su nivel más elemental es cumplir con lo que se ha comprometido, o la ley hará que se cumpla.
Pero hay una responsabilidad mucho más sutil (y difícil de vivir), que es la del plano moral.
Si le prestamos a un amigo un libro y no lo devuelve, o si una persona nos deja plantada esperándole, entonces perdemos la fe y la confianza en ella. La pérdida de la confianza termina con las relaciones de cualquier tipo: el chico que a pesar de sus múltiples promesas sigue obteniendo malas notas en la escuela, el marido que ha prometido no volver a emborracharse, el novio que sigue coqueteando con otras chicas o el amigo que suele dejarnos plantados. Todas estas conductas terminarán, tarde o temprano y dependiendo de nuestra propia tolerancia hacia la irresponsabilidad, con la relación.
Ser responsable es asumir las consecuencias de nuestras acciones y decisiones. Ser responsable también es tratar de que todos nuestros actos sean realizados de acuerdo con una noción de justicia y de cumplimiento del deber en todos los sentidos.
Los valores son los cimientos de nuestra convivencia social y personal. La responsabilidad es un valor, porque de ella depende la estabilidad de nuestras relaciones. La responsabilidad vale, porque es difícil de alcanzar.
¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra responsabilidad?
El primer paso es percatarnos de que todo cuanto hagamos, todo compromiso, tiene una consecuencia que depende de nosotros mismos. Nosotros somos quienes decidimos.
El segundo paso es lograr de manera estable, habitual, que nuestros actos correspondan a nuestras promesas. Si prometemos “hacer lo correcto” y no lo hacemos, entonces no hay responsabilidad. 1
El tercer paso es educar a quienes están a nuestro alrededor para que sean responsables. La actitud más sencilla es dejar pasar las cosas: olvidarse del carpintero y conseguir otro, hacer yo mismo el trabajo de plomería, despedir al empleado, romper la relación afectiva. Pero este camino fácil tiene su propio nivel de responsabilidad, porque entonces nosotros mismos estamos siendo irresponsables al tomar el camino más ligero. ¿Qué bien le hemos hecho al carpintero al despedirlo? ¿Realmente romper con la relación era la mejor solución? Incluso podría parecer que es “lo justo” y que estamos haciendo “lo correcto”. Sin embargo, hacer eso es caer en la irresponsabilidad de no cumplir nuestro deber y ser iguales al carpintero, al gobernante que hizo mal las cosas o al marido infiel. ¿Y cual es ese deber? La responsabilidad de corregir.
El camino más difícil, pero que a la larga es el mejor, es el educar al irresponsable. ¿No vino el carpintero? Entonces, a ir por él y hacer lo que sea necesario para asegurarnos de que cumplirá el trabajo. ¿Y el plomero? Hacer que repare sin costo el desperfecto que no arregló desde la primera vez. ¿Y con la pareja infiel? Hacerle ver la importancia de lo que ha hecho, y todo lo que depende de la relación. ¿Y con el gobernante que no hizo lo que debía? Utilizar los medios de protesta que confiera la ley para que esa persona responda por sus actos.
Vivir la responsabilidad no es algo cómodo, como tampoco lo es el corregir a un irresponsable. Sin embargo, nuestro deber es asegurarnos de que todos podemos convivir armónicamente y hacer lo que esté a nuestro alcance para lograrlo.
Según los libero-arbitristas, para ser el individuo responsable debe poseer, a tiempo de la acción, discernimiento y conciencia de sus actos y gozar de la facultad de elección entre los diversos motivos de conducta presentados ante su espíritu; ha de poder elegir libremente, voluntaria (libre albedrío). En tales condiciones, la responsabilidad penal es consecutiva de la responsabilidad moral.
Para los deterministas, en cambio como no existe el libre arbitrio, la conducta humana esta por completa sometida a fuerzas diversas resultantes de la herencia psicológica, fisiológica, del medio ambiente, etc. La responsabilidad ya no es moral sino social. El hombre es responsable por el hecho de vivir en sociedad. 2.
1 Adolfo Sánchez Vázquez, Ética, pág.93
2. Fernando Castellanos, Lineamientos Elementales de Derecho Penal, pág. 217
La Justicia.
Domiciano Ulpiano elaboró ese clásico concepto sobre la justicia “es la voluntad constante y perpetua de dar a cada uno lo suyo”. (Justitia est constans et perpetua voluntas jus suum cuique tribuendi). 1 De esta definición deducimos que la justicia, como virtud, es la cualidad del hombre justo que lo induce a dar a cada quien lo que le pertenece; que como tal está íntimamente ligada al hombre, a cuya personalidad va inherente la facultad volitiva. Que esa voluntad debe orientarse hacia la realización de un ideal que se sintetiza en la expresión de “dar a cada uno lo que es suyo”. Que esa conducta humana debe ser constante, es decir, reiterada e invariable y perpetua o sea permanente en el tiempo.
La justicia, como ideal, es un valor supremo fundado en la razón y en la equidad que sirve de inspiración al derecho.
Por justicia conmutativa se entiende la que regula la igualdad o proporcionalidad que debe existir entre las cosas que se intercambian.
La justicia distributiva tiende a regular la proporcionalidad con que deben otorgarse las penas y las recompensas. 2
1 Fernando Augusto Garcia Garcia, Fundamentos Eticos de la eguridad Social, pág. 52
2 Raúl Lemus García, Derecho Romano, pág. 30
La Libertad.
La libertad, en sentido psicológico es un poder que tiene la voluntad de optar entre dos posibilidades. La libertad de perfección es la emancipación de toda pasión desordenada, consiste en poder obedecer solamente a la razón y a las inclinaciones superiores, es el ideal al cual todo hombre debe tender, usando bien su libre arbitrio, la libertad de perfección es casi idéntica a la verdad, a la sabiduría; se opone a la esclavitud, en la que se cae por el vicio y el desorden.
La libertad solo se ejercita en el lugar en que el camino se bifurca, también en el orden moral la libertad psicológica interviene únicamente para tomar la decisión de realizar un acto o abstenerse, o bien para elegir entre dos o más actos; pero las consecuencias de esa elección en cuanto tienen que ver con el perfeccionamiento del sujeto agente, no se modifican, sino que están predeterminadas: El hombre es libre en un momento dado a su prójimo de respetar su vida o aislarlo; Pero realizado el acto, sus consecuencias se imputan y siguen necesariamente al sujeto: Si respetó la vida de su semejante, el acto lo perfecciona: si cometió el asesinato ese acto lo mancha y en ese sentido lo degrada. Es por esto que se afirma que la necesidad moral de ninguna manera esta reñida con la libertad.
La libertad de la voluntad de los individuos considerados estos siempre como seres sociales se nos presenta con los rasgos fundamentales de la libertad en general.
El cuanto libertad de elección decisión y acción la libre voluntad entraña, en primer lugar, una conciencia de las posibilidades de actuar en una u otra dirección. Entraña así mismo una conciencia de los fines o consecuencias del acto que se quiere realizar. En un caso y otro se hace necesario un conocimiento de la necesidad que escapa a la voluntad: la situación en que el acto moral se produce, las situaciones y medios de su realización, etc. Entraña también, cierta conciencia de los móviles que impulsan a actuar pues de otro modo se actuaría como hace eclectomano, por ejemplo de un modo inmediato o irreflexivo.
Pero sea cual fuere el grado de conciencia de los motivos, fines, o carácter que determina la acción, o la comprensión que se tenga del contexto social concreto en que brotan esos factores causales, causados a su vez, no existe la libre voluntad al margen o en contra de la necesidad causal. Es cierto que en el terreno moral la libertad entraña una autodeterminación del sujeto al enfrentarse a varias formas de comportamiento posible y que, justamente, autodeterminándose se decide por la que considera debida o más adecuada moralmente. Pero esta autodeterminación no puede entenderse como una ruptura de la conexión causal o al margen de las determinaciones que provienen de fuera. Libertad de la voluntad no significa en modo alguno encauzado, o un tipo de causa que influiría en la conexión causal sin ser a su vez causada. Libre no es compatible como ya se a subrayado con coacción cuando esta se presenta como una fuerza exterior o interior que anula la voluntad. El hombre es libre de decidir y actuar sin que su decisión y acción dejen de estar causadas pero el grado de libertad se halla, a su vez, determinado histórica y socialmente, ya que se decide y actúa en una sociedad dad, que ofrece a los individuos determinadas pautas de conducta y posibilidades de acción.
Vemos, que la responsabilidad moral presupone necesariamente cierto grado de libertad pero esta a su vez implica también forzosamente la necesidad causal. Responsabilidad moral, libertad y necesidad se hallan, vinculadas indisolublemente en el acto moral
La libertad puede entenderse como la capacidad de elegir entre el bien y el mal responsablemente. Esta responsabilidad implica conocer lo bueno o malo de las cosas y proceder de acuerdo con nuestra conciencia, de otra manera, se reduce el concepto a una mera expresión de un impulso o del instinto. 1
1 Adolfo Sánchez Vázquez, Ética, pág. 149.
1.1.4 Derechos Humanos.
¿Qué son los derechos humanos?
Los Derechos Humanos son el conjunto de prerrogativas sustentadas en la dignidad humana, cuya realización efectiva resulta indispensable para el desarrollo integral de la persona. Este conjunto de prerrogativas se encuentra establecido dentro del orden jurídico nacional, en nuestra Constitución Política, tratados internacionales y las leyes.
Los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición. Todos tenemos los mismos derechos humanos, sin discriminación alguna. Estos derechos son interrelacionados, interdependientes e indivisibles.
Los derechos humanos universales están a menudo contemplados en la ley y garantizados por ella, a través de los tratados, el derecho internacional consuetudinario, los principios generales y otras fuentes del derecho internacional. El derecho internacional de los derechos humanos establece las obligaciones que tienen los gobiernos de tomar medidas en determinadas situaciones, o de abstenerse de actuar de determinada forma en otras, a fin de promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales de los individuos o grupos.
El respeto hacia los derechos humanos de cada persona es un deber de todos. Todas las autoridades en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos consignados en favor del individuo.
Los derechos humanos son inalienables. No deben suprimirse, salvo en determinadas situaciones y según las debidas garantías procesales. Por ejemplo, se puede restringir el derecho a la libertad si un tribunal de justicia dictamina que una persona es culpable de haber cometido un delito.
Los derechos humanos son iguales y no discriminatorios: La no discriminación es un principio transversal en el derecho internacional de derechos humanos. Está presente en todos los principales tratados de derechos humanos y constituye el tema central de algunas convenciones internacionales como la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial y la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.
El principio se aplica a toda persona en relación con todos los derechos humanos y las libertades, y prohíbe la discriminación sobre la base de una lista no exhaustiva de categorías tales como sexo, raza, color, y así sucesivamente. El principio de la no discriminación se complementa con el principio de igualdad, como lo estipula el artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.
Los derechos humanos incluyen tanto derechos como obligaciones. Los Estados asumen las obligaciones y los deberes, en virtud del derecho internacional, de respetar, proteger y realizar los derechos humanos. La obligación de respetarlos significa que los Estados deben abstenerse de interferir en el disfrute de los derechos humanos, o de limitarlos. La obligación de protegerlos exige que los Estados impidan los abusos de los derechos humanos contra individuos y grupos. La obligación de realizarlos significa que los Estados deben adoptar medidas positivas para facilitar el disfrute de los derechos humanos básicos. En el plano individual, así como debemos hacer respetar nuestros derechos humanos, también debemos respetar los derechos humanos de los demás.
La aplicación de los derechos humanos a la que se encuentran obligadas todas las autoridades se rige por los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad.
El principio de la universalidad. Todas las personas son titulares de todos los derechos humanos. Dicho principio se encuentra estrechamente relacionado a la igualdad y no discriminación. No obstante, para lograr la igualdad real se debe atender a las circunstancias o necesidades específicas de las personas.
Principio de Interdependencia: Consiste en que cada uno de los derechos humanos se encuentran ligados unos a otros, de tal manera que el reconocimiento de uno de ellos , así como su ejercicio, implica necesariamente que se respeten y protejan múltiples derechos que se encuentran vinculados.
Principio de Indivisibilidad: Implica que los derechos humanos no pueden ser fragmentados sea cual fuere su naturaleza. Cada uno de ellos conforma una totalidad, de tal forma que se deben reconocer, proteger y garantizar de forma integral por todas las autoridades.
Principio de interdependencia e indivisibilidad: Todos los derechos humanos, sean éstos los derechos civiles y políticos, como el derecho a la vida, la igualdad ante la ley y la libertad de expresión; los derechos económicos, sociales y culturales, como el derecho al trabajo, la seguridad social y la educación; o los derechos colectivos, como los derechos al desarrollo y la libre determinación, todos son derechos indivisibles, interrelacionados e interdependientes. El avance de uno facilita el avance de los demás. De la misma manera, la privación de un derecho afecta negativamente a los demás.
Principio de Progresividad: Constituye una obligación del Estado para asegurar el progreso en el desarrollo constructivo de los derechos humanos, al mismo tiempo, implica una prohibición para el Estado respecto a cualquier retroceso de los derechos. El Estado debe proveer las condiciones más óptimas de disfrute de los derechos y no disminuir ese nivel logrado.
¿Cuáles son los Derechos Humanos?
Los Derechos Humanos han sido clasificados atendiendo a diversos criterios, así podemos encontrar clasificaciones que atienden a su naturaleza, al origen, contenido y por la materia a la que se refieren. Con un propósito pedagógico han sido clasificados en tres generaciones, esto en función al momento histórico en que surgieron o del reconocimiento que han tenido por parte de los Estados. Es conveniente indicar que el agrupamiento de los derechos humanos en generaciones no significa que algunos tengan mayor o menor importancia sobre otros pues todos ellos encuentran en la dignidad humana el principio y fin a alcanzar. Así entonces en la primera generación fueron agrupados los derechos civiles y políticos, en la segunda generación los derechos económicos, sociales y culturales y en la tercera generación se agruparon los que corresponden a grupos de personas o colectividades que comparten intereses comunes.
Actualmente es mayormente aceptado clasificar los derechos humanos únicamente en civiles, económicos, sociales, culturales y ambientales.
Es importante decir que dentro del conjunto de derechos humanos no existen niveles ni jerarquías pues todos tienen igual relevancia, por lo que el Estado se encuentra obligado a tratarlos en forma global y de manera justa y equitativa, en pie de igualdad y dándoles a todos el mismo peso.
Derecho a la vida
Derecho a la igualdad y prohibición de discriminación
Igualdad entre mujeres y hombres
Igualdad ante la ley
Libertad de la persona
Derecho a la integridad y seguridad personales
Libertad de trabajo, profesión, industria o comercio
Libertad de expresión
Libertad de conciencia
Libertad de imprenta
Derecho a la libertad de tránsito y residencia
Libertad de asociación, reunión y manifestación
Libertad religiosa y de culto
Derecho de acceso a la justicia
Derecho a la irretroactividad de la ley
Derecho de audiencia y debido proceso legal
Principio de legalidad
Seguridad jurídica en materia de detención
Seguridad jurídica para los procesados en materia penal
Derechos de la víctima u ofendido
Seguridad jurídica en las detenciones ante autoridad judicial
Seguridad jurídica respecto de la imposición de sanciones y multas
Seguridad jurídica en los juicios penales
Derecho a la inviolabilidad del domicilio
Derecho a la inviolabilidad de comunicaciones privadas
Derecho a la propiedad
Derechos sexuales y reproductivos
Derecho de acceso a la información
Derechos a la protección de datos personales
Derecho de petición
Derecho a la ciudadanía
Derecho a la reparación y a la máxima protección
Derecho a la educación
Derecho a la salud
Derecho a la vivienda
Derecho al agua y saneamiento
Derecho a la alimentación
Derecho a un ambiente sano
Derecho a la identidad y al libre desarrollo de la personalidad
Derechos de los pueblos y comunidades indígenas
Derechos agrarios
Derecho de acceso a la cultura
Derecho a la cultura física y al deporte
Derecho al trabajo
Derecho en el trabajo
Derecho a la seguridad social
Derecho de las niñas, niños y adolescentes
Derecho de las personas con discapacidad
Derecho de las personas adultas mayores
Derecho de las personas migrantes
Derecho a la reparación integral del daño
Derecho a la reparación por violaciones a los derechos humanos
Derecho a la verdad
Derecho a la Reinserción Social
Fuente: https://www.cndh.org.mx/derechos-humanos/que-son-los-derechos-humanos
Declaración universal de los derechos humanos:
https://www.un.org/es/about-us/universal-declaration-of-human-rights
Tarea para el lunes 11 de octubre antes de la 13:00 hrs.
Con base a los temas abordados en la primera unidad, escribir un ensayo académico sobre los valores y dilemas éticos que identifique en la serie de la plataforma Netflix "El juego del calamar" y argumente si estos tienen alguna relación con la realidad actual de nuestro estado y país.
Se evaluará la calidad del ensayo (argumentación, citas bibliográficas, ortografía, etc.)
Formato general del ensayo:
● Mínimo de dos cuartillas de extensión y máximo cuatro.
● Tipografía Arial 12
● Interlineado 1.5
● Justificado.
● Marco normal de la hoja: tamaño carta. Márgenes: Superior: 2.5cm;
Izquierdo: 3cm; Inferior: 2.5cm; Derecho: 3cm.
Deberá ser enviado al correo electrónico saeitd2018@gmail.com antes de las 13:00 hrs. del día 11 de octubre del presente.
https://www.mundodeportivo.com/uncomo/educacion/articulo/cual-es-la-estructura-de-un-ensayo-23392.html
http://elensayohipertextual.azc.uam.mx/ensayo.html
https://aprendizaje.uchile.cl/recursos-para-leer-escribir-y-hablar-en-la-universidad/profundiza/profundiza-la-escritura/como-escribir-un-ensayo/#para-que-escribirlos
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